12 de juny del 2010

De vuelta al norte...

Al bajar del tren cerré los ojos y inspiré tan profundamente que un poco más y los pulmones se me van de paseo. Lo hice por la sencilla razón de que el hombre necesita respirar para poder consumir este planeta hasta la saciedad, algo tan sencillo como esto. Pero la verdad es que me di cuenta de que el aire aquí es más puro, más limpio, más fresco, más bonito (sí, el aire, aunque no lo veamos, puede también ser bonito), me di cuenta que el cielo es azul oscuro tirando a negro y no amarillo, me di cuenta de que el silencio puede llegar a ser prácticamente absoluto, me di cuenta de que la blanca luz lunar era perfectamente apreciable, me di cuenta de que nunca nadie sabrá lo mucho que llego a echar de menos este lugar...

2 comentaris:

Júlia ha dit...

suposo/espero que estiguis parlant de figueres! :) jajajajajjajaja (més que contenta)

Aleix ha dit...

de què sinó... :)